Luego de decenas de días y semanas encerrados trabajando tras 4 paredes, que nos hace olvidar lo que somos en esencia, las vacaciones llegan como una oportunidad perfecta para recuperar aquellas energías.
El Tantra no es una descarga de excitación sexual, que va y vienen sin más, sino un proceso de gran valor por el cual se obtiene inmensa cantidad de energía para crecer espiritualmente.